El día que casi me rompen la obra
y aprendí algo muy cools
Era miércoles
terminé de merendar mi alfajorcito águila todo esponjosito
y me conecté a mi clase de ilustración
con el terror caminando por mi torrente sanguíneo
era el día de mostrar mi obra para la muestra de fin de año
todo pasó muy rápido
era mi turno
compartí pantalla
y con eso comencé a escuchar todas las recomendaciones para hacer cambios
recuerdo patente cada voz
sus caras borrosas en la pantalla
era un caos de voces queriendo poner su trazo en mi obra
solo pude decir OK🙃
apagué la cámara
y no hablé más
ese día me fui obstinada
y al día siguiente ME CAYÓ LA FICHA Y COMENCÉ A HACERME PREGUNTAS
¿Cuál es el propósito de mi obra? ¿qué sea linda? ¿qué solo me guste a mí? ¿estoy escuchando o estoy reaccionando? ¿y si estos cambios buscan hacer mejor mi obra?
Tomé cada sugerencia y desde allí no paré de escuchar el trazo de mi lápiz. Boceto tras boceto, todo lucía mejor, el concepto cerraba, me agradaba, conectaba.
.
.
VAMOS AGAIN
es miércoles
comienza la clase
sigue el terror, esta vez, arañandome los dedos
me conecto
pasan minutos
me toca compartir
muestro mi obra
acto seguido
TODOS CELEBRAN✨
(mi sonrisa explotó y veía como el corazón se me iba del cuerpo)
y yo WHAAAAAAAAATSSSSSS
Ahí entendí que nunca se trató de mí
se trataba del mensaje
de que el otro conectara con la obra
no soy yo
es el mensaje
hoy entiendo que crear
tiene una dosis inmensa de descolocarme de ideas
y correrme de lugar para escuchar
y transformar lo que creo que es
el máximo
en algo mejor
más que mejor, transformador
Al final, el proceso creativo de cada obra no lo creamos, nos crea, y para que eso suceda hay que decir SÍ a la magia.
Y si querés seguir sumergiéndote en este camino divino de crear (y no morir en el intento), te dejo una píldora de procesos creativos en mi canal.
Te espero por allá.
Con amor, Ray.

